Consumir moda sostenible puede suponer un pequeño gesto para contribuir al cuidado del planeta, aunque no lo parezca a simple vista

 

La moda sostenible supone toda una transformación del sector textil tanto en sus prendas de vestir como accesorios, sus objetivos e impacto que genera en el entorno y la sociedad.  Los principios y los valores que fundamentan la moda sostenible y sus prácticas responsables son los siguientes:

  1. Conservación y  uso responsable de los recursos naturales necesarios para su fabricación y diseño
  2. Uso de materiales que sean reciclables o faciliten el reciclado
  3. Control de la contaminación de las fábricas y reducir el mismo en la medida de lo posible
  4. Respeto de los derechos laborales del personal de las empresas y buenas condiciones en sus contratos
  5. Impulso del desarrollo económico y social de las zonas en las que operan
  6. Respeto por los Derechos Humanos y transparencia en sus acciones y cuentas

 

Cuando compramos una prenda, no solo la usamos, sino que también estamos apoyando el conjunto de prácticas que llevan a cabo para su diseño, producción y posterior venta. Durante la última década, las grandes empresas de la industria textil han destinado buena parte de su inversión en investigar nuevos materiales que sean más sostenibles que los actuales, para así ir sustituyéndolos.

Una de las materias primas más utilizadas para producir moda sostenible es el algodón orgánico, porque no utiliza semillas transgénicas ni herbicidas o pesticidas en sus plantaciones, aunque para su producción continúa siendo necesaria la misma cantidad de agua que para el algodón convencional.

Unas de las marcas más conocidas que más se han comprometido en ofertar moda sostenible son  C&A, H&M, Zara, Decathlon y Nike, entre otras. La mayoría de ellos colabora con la plataforma Better Cotton Initiative, la cual está orientada a dinamizar el consumo y la plantación de algodón orgánico.

Pese a esto, es lógico pensar si este movimiento por la moda sostenible que tanto está avanzando en este último año es realmente por compromiso con el medio ambiente o una técnica de marketing. Al ser un tema de moda entre la población, es difícil saber con certeza quién está realmente comprometido con la causa y si está haciendo prácticas realmente sostenibles o solo ha añadido la palabra “ecológico” o “sostenible” a la etiqueta.

En nuestras manos está premiar a las empresas que llevan a cabo estas prácticas, ya que como consumidores somos quienes podemos hacer que el sector textil cambie.

 

Consejos para una vida más sostenible

 

  • Pensar si realmente necesitamos comprar algo. Hay veces que compramos algo para un solo uso cuando hay alguien de nuestro entorno que podría prestárnoslo o alquilarlo.
  • Ver el etiquetado para conocer su procedencia y tener una idea de sus condiciones de producción, además de los materiales empleados en su fabricación, si tiene algún tipo de certificación…
  • No sucumbir a la compra compulsiva o emocional, ya que no beneficia ni a nuestros ahorros ni a nuestro planeta.
  • Arreglar las prendas que tengan algún desperfecto por su uso con el paso del tiempo, customizarlas y cuidarlas correctamente para alargar su vida útil.
  • Si nos vamos a deshacer de algo, ver si podemos donarlo, hacer un intercambio o venderlas en cualquier sitio especializado en artículos de segunda mano. Y, si esto no es posible, reciclarlo en el sitio adecuado según sus fibras y composición.
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