Se han convertido en el aperitivo light por excelencia

 

En primer lugar tenemos que tener claro a qué nos referimos cuando hablamos de las semillas de lino (o linaza). Entre las más populares están las semillas de chía, sésamo o girasol, que existen en las recetas desde tiempos ancestrales por su intensidad nutricional.

 

Hay que añadir que tienen además un efecto saciador, por lo que las semillas de lino contribuyen en principio a la pérdida de peso, pero ¿qué hay de verdad en esto?

 

Las semillas de lino tienen muchos beneficios incluso más allá de la alimentación. Se utilizan en la fabricación de textiles o la producción de aceites vegetales, como el aceite de semillas de lino, que contiene un ácido que se convierte en ácidos grasos omega-3 que sí contribuyen a controlar el peso, de hecho se aconseja en personas con sobrepeso. La cuestión que se plantean algunos expertos es si su consumo alimenticio continuado es bueno del todo.

 

Suprimir el apetito y así comer menos

Las semillas de lino, también conocidas como linaza, incluyen en su composición antioxidantes diversos, ácidos grasos omega-3, fibra o isoflavonas. Todos estos elementos tienen un efecto saludable ante las bacterias intestinales. Un alto consumo de fibra además de ayudar contra el estreñimiento, contribuye en la lucha contra la obesidad. Su contenido en fibra es lo que las convierte en grandes aliadas a la hora de adelgazar por ser fuente de ácidos grasos omega-3 y porque la fibra dietética agrega volúmen que llena el estómago. Además aportan beneficios a la salud, en concreto al corazón por una bajada de los niveles de colesterol.

 

Cómo se pueden comer semillas de lino

  • Molidas, en la misma forma que hacemos con el café. Y las semillas trituradas son un complemento para yogures, ensaladas, batidos, etc.
  • Cocinar con aceite de semillas de lino, sustituyendo a otros aceites vegetales.
  • En la farmacia se pueden encontrar como cápsulas de complemento alimenticio. Si bien no es la forma más natural, ejercen su función igualmente.

 

Hay que evitar el consumo de las semillas más crudas o que no han alcanzado aún su punto de madurez, puesto que algunos estudios las señalan como causantes de efectos secundarios por ejemplo en tiroides. En añadido, no se aconseja el consumo para las mujeres embarazadas y se recuerda que hay que beber mucha agua después de su ingesta.

 

 

 

 

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