Hace unos años perder las gafas de lectura era un drama, ahora apenas un susto

 

Cada vez se encuentra en las farmacias una mayor variedad de productos que no necesitan prescripción médica y cuya adquisición en la botica era impensable hasta hace unos años.

 

Por ejemplo, hacerse con unas gafas siempre ha requerido un proceso de elegir una montura, mandar a hacer las lentes y esperar alrededor de una semana. En la actualidad, podemos encontrar casi en cualquier farmacia unas gafas de lectura ya montadas disponibles en una variada gama de graduaciones y con unos atractivos modelos. Y además fiables, porque no se podrían vender en farmacias si no fuese con la aprobación de Sanidad.

 

El precio, su mayor baza

Unas gafas de lectura se pueden adquirir en la farmacia en general por menos de diez euros. Se trata de un producto necesario para la salud visual y ganar en calidad de vida, pero a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de productos farmacéuticos, que son poco atractivos y en los que no se tiene la posibilidad de elección, aquí sí podemos detenernos a elegir el modelo que más nos gusta o se adapta a nuestras necesidades.

 

Se da la circunstancia además de que las gafas han pasado de ser algo que ocultar y que en muchas personas provocaba un rechazo ante lo inevitable: vivir con dependencia a unas lentes por falta de vista, a ser un complemento de moda más como pueden ser un bolso o un reloj. De hecho en el sector femenino, se pueden adquirir gafas con cristales sin graduación en tiendas de moda. En este caso sí con dudosa calidad para la salud visual.

 

Las gafas de farmacia también tienen detractores

Algunas personas perciben que cuando necesitan leer no ven bien de cerca, es el fenómeno de vista cansada cuya terminología más exacta es presbicia. Y recurren a estas “gafas de farmacia” pero los oftalmólogos alertan sobre la falta de un diagnóstico certero. Detrás de esa presbicia puede haber una miopía, hipermetropía o astigmatismo no diagnosticados, por lo que unas gafas de lectura no son la solución ni siquiera a medio plazo.

 

Por tanto, se hace necesaria una revisión óptica en la que determinar cuáles son las necesidades exactas y si se precisa de la misma graduación en los dos ojos o no, porque en este último caso las gafas que se venden en la farmacia no sólo son una solución sino que son contraproducentes.

 

Además, en un análisis más afilado se podría acusar a estas gafas de no tener en cuenta la distancia interpupilar o no poseer cristal antirreflejante, elementos ambos prescindibles si se necesitan unas gafas sólo para lectura. Es solo cuestión de realizar un diagnóstico y decidirse por el modelo que mejor sienta.

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