En una apuesta por lo natural se puede encontrar opciones muy válidas

El pelo hay que hidratarlo siempre. Y con mascarillas caseras se pueden conseguir resultados fantásticos con muy poco dinero y menos agresivos para el cabello que los productos que habitualmente compramos.

Si el problema es que da un poco de pereza fabricar una mascarilla del pelo casera, vas a descubrir que es mucho más sencillo y accesible de lo que pensabas. Hay que tener en cuenta que para cada tipo de pelo hay una solución diferente y procurar dar con la idónea para cada uno.

Una persona, una mascarilla

Por ejemplo si tenemos un pelo débil y con aspecto frágil, sólo necesitamos huevo y aceite de oliva. En concreto dos yemas de huevo con dos cucharadas de aceite de oliva y una taza de agua, todo bien mezclado. El secreto es que el huevo contribuye a fortalecer el pelo y de paso le aporta brillo. Otra versión de esta mascarilla para pelo quebradizo que además tenga tendencia al encrespamiento es añadiendo mayonesa, a ser posible cubriendo el cabello con film transparente del que usamos para los alimentos.

Cuando nos enfrentamos a un pelo seco, una magnífica solución es mezclar en un bol una cucharada de aceite de almendras, un aguacate y una yema de huevo. Sólo hay que aplicarlo sobre todo el cabello al igual que con cualquier mascarilla al uso y dejarlo actuar unos quince minutos y lavar concienzudamente con champú, aquí preferentemente para pelo seco.

Para hidratar el cabello solo necesitamos leche, huevo y miel para hacer una mascarilla casera súper efectiva. La proporción es de una taza de leche, media de miel y añadir la yema batida de un huevo y dos cucharadas de zumo de limón. Ésta habría que dejarla actuar sobre el cabello unos veinte minutos antes de aclarar.

Productos que funcionan de maravilla

No obstante, en el mercado se pueden encontrar mascarillas súper eficientes que cumplen su cometido. Lo importante es conseguir mantener la rutina de hidratar el cabello constantemente, y más aún en las épocas en que sometemos al pelo a la salinidad del agua marina o el cloro de las piscinas que puede llegar a ser bastante nocivo en una exposición continuada.

Más allá de la hidratación, recuerda emplear un protector térmico antes de secarte el pelo con el secador o utilizar la plancha.

 

 

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