Al igual que decíamos que lo más característico de un enlace en los meses veraniegos es el calor, en invierno las protagonistas son, sin duda, las bajas temperaturas. El mayor reto en esa época del año es escoger un estilismo adecuado que no te haga pasar frío en la iglesia o en el exterior, ni te haga pasar calor durante la fiesta.
 Existen una serie de factores que, si los tienes en cuenta, harán que la elección de tu outfit para bodas de invierno sea mucho más sencilla y adecuada.

Consulta las previsiones del tiempo

En caso de que se prevean lluvias o temperaturas más bajas de las habituales será necesario que adaptes a ello tu estilismo. La lluvia y las sandalias, por ejemplo, son incompatibles. Lo mismo ocurre con los abrigos de pelo, que al mojarse pierden toda su elegancia.
 En caso de que no se esperen lluvias los abrigos de pelo siempre son tendencia, además del terciopelo, y resultan muy cómodos en climas fríos. Los vestidos largos, las mangas extra largas o los pantalones palazzo también pueden formar parte de tu outfit.

Utiliza los accesorios de invierno

Que haga frío en invierno no es algo excepcional, por lo que existen multitud de accesorios adecuados para este clima que podrán hacerte sentir elegante y estilosa.
Unos guantes largos acompañando a una manga francesa siempre son el reflejo de una gran clase. Si habitualmente tienes problemas de garganta y no quieres que las bajas temperaturas te afecten puedes optar por una estola de pelo, por ejemplo. O quizás un sombrero que acentúe buen gusto y que, además, pueda protegerte de la pérdida de calor corporal a través de la cabeza.
Todos los vestidos tienen un punto débil que es el que puede hacerte pasar frío. Identifícalo y encuentra la manera de convertirlo en uno de los puntos de mayor elegancia de tu outfit. Aunque no siempre es necesario modificarlo. Piensa en esas sandalias que te encantaría ponerte pero que no lo haces porque no combinan con un abrigo. Las sandalias están pensadas para días cálidos y los abrigos para lo contrario, por lo que su combinación no suena muy acertada… No necesitas preocuparte por ello, puesto que en las bodas se realizan concesiones que no se aplican a cualquier otro día del año. Combina tus sandalias favoritas con el más calentito de tus abrigos y disfruta del evento.

Evita los excesos

Los excesos no son adecuados en ningún caso, tampoco si hablamos de vestimenta o de accesorios. Es cierto que en invierno necesitamos abrigarnos más y no podemos presentarnos con el mismo tipo de vestidos que en una boda veraniega, pero poner un exceso de tela tampoco es la solución.
Puedes llevar un vestido que te permita enseñar los hombros o las rodillas, o quizás una falda con abertura a un lado. Todo esto coronado con un abrigo que te permita mantener la temperatura corporal en caso de necesitarlo. Si hablamos de accesorios o de brillos nos encontramos con el mismo escenario. Algún brillo es totalmente adecuado, pero abusar de todos los que tengas en el armario no es buena idea. En el caso de anillos, collares, pendientes o pieles sucede lo mismo. Un abrigo de piel y unos pendientes que te aporten luz a la cara y con eso tienes suficiente, pero llevar mucho más recargará demasiado tu outfit.

Llevar el abrigo contigo durante toda la celebración también podríamos considerarlo como un exceso. No te deja libertad de movimientos y tenerlo colgado en la silla durante el banquete es algo muy incómodo. Por lo que utilizar el servicio de guardarropa te facilitará la noche y te dará la tranquilidad de saber que está a buen recaudo.

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