La anorgasmia es el nombre con el que se define la dificultad o imposibilidad de la mujer para llegar al orgasmo. Y, aunque en la actualidad, hay una serie de ejercicios para poder revertir este problema; es normal que sea un tema que preocupe enormemente a la mayor parte de las mujeres.

Antes de analizar las causas que pueden dar lugar a la anorgasmia, hemos de identificar las distintas clases que existen de la misma:

  • En primer lugar, tenemos la denominada anorgasmia adquirida: Es la más común y se caracteriza por la imposibilidad de llegar al orgasmo cuando, anteriormente, sí se había contado con esa capacidad para alcanzar el clímax.
  • En segundo lugar, existe la anorgasmia circunstancial: Es aquella que se da por el hecho de que solo se puede lograr el orgasmo cuando se tienen relaciones sexuales en determinadas circunstancias. Este tipo de anorgasmia está más relacionado con la psicología, pues se trata de aquellos casos en los que solo se es posible experimentar placer con determinadas personas o con la masturbación propia.
  • Y en tercer lugar, la anorgasmia innata: Es decir, aquella que se tiene desde el nacimiento, y que es la más complicada de revertir.

Sin embargo, salvo la anorgasmia innata, el resto pueden provenir de una serie de causas que, si se conocen a tiempo, se podría frenar su desarrollo:

  • Causas físicas: Desde enfermedades como la esclerosis múltiple o el Parkinson que afectan a nuestro bienestar corporal, de tal manera que pueden a paralizar la llegada al clímax; hasta enfermedades ginecológicas, como la pérdida de sensibilidad en el clítoris.

Además, los medicamentos son otros de las causas físicas que pueden dar lugar a la anorgasmia. Así, hay determinadas medicinas que disminuyen la sensibilidad en las zonas erógenas, así como el apetito sexual.

  • Y, por otra parte, existen también una serie de causas psicológicas que pueden dar lugar a la anorgasmia: Así, la hoy en día famosa ansiedad o depresión, pueden dar lugar a la inhibición del orgasmo. Igualmente, problemas de autoestima (tales como complejos corporales y vergüenza) y pensamientos arcaicos (como sentirnos culpables a la hora de practicar el sexo), podrían dar lugar a este tipo de problema.

Y también es importante mencionar que esta insuficiencia podría venir provocada por un pasado tormentoso o traumático, que nos haya hecho ver el sexo como algo negativo y dañino para nuestra salud.

 

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