A día de hoy, las relaciones tóxicas siguen sin tener una definición marcada ya que se trata de algo muy complejo y difícil de identificar. Por esto, te damos a conocer los factores que generalmente caracterizan este tipo de relaciones


  • Las relaciones tóxicas se basan en la confusión

Quienes se han encontrado en relaciones tóxicas admiten que pensaban y sentían cosas contradictorias. Esta situación nos puede hace dudar de que los pensamientos y emociones negativos puedan ser ciertos. Por ejemplo, esta persona no puede hacerme daño porque soy importante para ella.

  • Las relaciones tóxicas son radicales e intensas

Las emociones y acciones que implican estas relaciones son una montaña rusa. En una misma conversación pueden pasar por estados diferentes en poquísimo tiempo.

  • Sensación de falta de control y de estar en alerta

En las relaciones tóxicas se puede vivir la relación con un cierto grado de tensión y ansiedad, haciéndonos estar constantemente endientes de cada cosa que hacemos o decimos. Podemos llegar a sentir que lo que suceda no está en nuestro control, que no sabemos si la otra persona va a reaccionar bien o mal frente a una información, no sabemos si ese día va a estar de buenas o de malas.

  • Lucha por tener el poder de la relación

En estas relaciones, muchas interacciones están basadas en poner a prueba el poder que se tiene sobre la otra persona, sobre sus decisiones, sus emociones… Puede ser para que una persona sea la que tenga el poder y la otra se someta a éste, o que ambas personas busquen tener el poder exclusivo. Este es uno de los indicadores más claros de las relaciones tóxicas.

Atendiendo a estos factores, podemos percatarnos de que las relaciones tóxicas se pueden generar en cualquier contexto, ya sea familiar, laboral, social o de pareja.

Factores en las relaciones tóxicas

  • Personas tóxicas

Son personas con contrariedades para establecer relaciones perdurables, que basan sus relaciones en emociones muy extremas, y que acostumbran a posicionarse en un marco continuo de aliados-enemigos, en el que el segundo conjunto acostumbra a ser mayoritario.

Son personas con una actitud suspicaz ante las relaciones, que tienden a tener una interpretación negativa de los actos de los demás y que llevan a la acción sus pensamientos y sentimientos.

Son personas cuya historia está llena de capítulos de abandonos, grandes enfados, personas con las que no se hablan, de amistades rotas y de historias de amor más propias de una telenovela que reales.

  • Dinámicas tóxicas

Son situaciones en las que los implicados tienen un grado de responsabilidad, por fomentar o bien permitir la dinámica.

Las dinámicas tóxicas son una escalada que va poco a poco llevando la relación a lugares que no se podían imaginar en los inicios de la misma. Hacen que las personas saquen facetas que no les identifican en otros ámbitos de sus vidas, solo se muestran en esa relación y resultan hasta sorpresivas para los propios implicados.

Esto produce un mayor enganche en la idea de que la relación puede cambiar, de que en algún momento la relación volverá a un cauce normal como lo era al principio, complicando la ruptura en las relaciones tóxicas.

La escalada tóxica de la relación suele ser paralela a la búsqueda de soluciones personales por mudar la dinámica, entrando en un bucle de frustración que no hace si no empeorar la situación.

Conocer las relaciones tóxicas nos hará tener un criterio para valorar nuestras relaciones y las expectativas que tenemos. En muchas ocasiones, el cine y la televisión nos han mostrado relaciones tóxicas como modelos positivos, lo que nos crea una enorme vulnerabilidad de normalizar patrones tóxicos en nuestras vidas.

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