Sequedad, irritación o incluso grietas son más frecuentes de lo que se piensa

 

Las manos tienen una protección congénita. Son veinte estratos de células epidérmicas que hacen de sebo natural, además de un porcentaje de agua. Pero el uso de ciertos jabones, geles desinfectantes, guantes desechables o productos con alta inclusión de químicos que necesitan usar en algunas profesiones hacen que esa capa protectora natural sufra un desgaste y que se permita una pérdida de agua que es lo que produce esa sequedad o alteraciones en la piel.

A veces incluso no encontramos una explicación aparente. Son otros los factores que también influyen en la sequedad de la piel de nuestro cuerpo en general. Por ejemplo, la sequedad ambiental producida por la calefacción. E incluso el estrés o una falta de cuidado diario de las manos. Tendríamos que exfoliarnos e hidratarnos todo el cuerpo al salir de la ducha, si bien es cierto que las manos están más expuestas y en ellas hay que cuidar de una particular higiene en todos los sentidos.

 

Cómo impedir los síntomas

Para evitar esto basta con usar una crema de manos. No vale cualquiera, porque las cremas corporales suelen ser más densas y contener otro tipo de ingredientes como perfumes. Como en todos los aspectos de la salud, no podemos permitirnos tampoco utilizar cualquier cosa. Hay que saber leer bien las etiquetas de los productos que compramos. Es cierto que a priori la lista de los ingredientes puede sonar a chino pero sólo hay que tener en cuenta unos pequeños trucos para aprender a distinguir.

Hay términos más sencillos que sí podemos entender como la indicación de que esa crema contiene determinados aceites, manteca de Karité, ceras, glicerina, urea, ácido hialurónico…. Estos son los ingredientes que necesitamos para que una crema para hidratar las manos esté haciendo realmente su trabajo.

 

Aspectos que se deben valorar

Además de la composición de una crema también hay que tener en cuenta más factores como las necesidades en función de los diferentes grupos de edad. Por ejemplo, en la menopausia se pierden estrógenos y la piel se seca con mayor frecuencia.

No obstante ante la duda el mejor de los consejos es consultar siempre en la farmacia porque allí vamos a encontrar profesionales sanitarios, y siempre será una opción más segura que comprar lo primero que encontramos en el supermercado.

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